¿Cómo interpretamos las encuestas electorales?
Actualmente, nos encontramos ante un panorama político muy
convulso, donde aparecen numerosas encuestas electorales con
datos muy variantes, algo que las ha puesto en el punto de mira y
haciéndolas cada vez menos creíbles ante el electorado.
El gran ejemplo son los sondeos del CIS, muy cuestionados por los
partidos de la oposición al dar muy buenos resultados al partido que
gobierna como es el caso del PSOE, en estos momentos, de cara a las
elecciones generales del 28-A.
El último barómetro del CIS, publicado este mes de abril, nos indica
que el PSOE puede lograr hasta 138 escaños, teniendo la opción de
gobernar con Unidas Podemos.
Los resultados de la macroencuesta
realizada pronostican una leve recuperación para el PP, obteniendo una
horquilla de escaños de entre 66 y 76 escaños, caída de Ciudadanos,
que tendría entre 42 y 51 escaños y Unidas Podemos obtendría entre
33 y 41 diputados.
Por lo que respecta a Cataluña, ERC ganaría las elecciones y se
impondría en las cuatro provincias catalanas, obteniendo entre 15 y 17
escaños, desbancando a En Comú Podem, vencedor de los dos
anteriores comicios generales, que lograría entre 6 y 7 escaños.
El PSC
recuperaría los votos perdidos en 2016 y subiría a 12 escaños.
Ciudadanos obtendría 4 escaños y Vox, con 3 escaños, arrebataría la
representación al PP, que solo obtendría 1 escaño por la provincia de
Barcelona.
Pues bien, a la hora de realizar una encuesta, se lleva a cabo un análisis
de datos muy exhaustivo tanto de la fase de elaboración de esta como
de los correspondientes datos obtenidos, pero ¿por qué los medios de
comunicación no nos muestran todos los datos? O, ¿por qué solo
nos muestran datos interesados?
En primer lugar, debemos observar el trabajo de campo que se ha
llevado a cabo, ver el número de la muestra y ver si los resultados son
significativos o no y, ver cómo se ha llevado a cabo el proceso de
recogida de información.
En segundo lugar, ver si se ha realizado un buen control en el
tratamiento de la información, supervisar quién la ha realizado, ver la
codificación que se ha efectuado y, siempre tener la matriz de datos
para poder hacer la tabulación de las diferentes variables.
Tenemos que ser capaces de ir al fondo de los datos y no quedarnos
con el simple recuerdo de voto en antiguas elecciones o la intención de
voto, cómo hacen los medios de comunicación, sino que tenemos que
observar mucho más allá, como, por ejemplo, hacer cruces de datos
para ver qué perfil de votante tienen los partidos, las inquietudes que
mueven al electorado, ver a qué problemas les dan más importancia…
En definitiva, debemos de mirar las encuestas con una mirada más
amplia para poder analizar la tendencia electoral de los partidos y así,
poder observar quién puede obtener un mejor resultado en las
elecciones.
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| Oliver Hernández |


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